La SD Nueva Montaña (campeona de su grupo en Tercera RFEF) ha anunciado que renuncia a disputar el ‘playoff’ de ascenso a Segunda Federación por un motivo tan simple como demoledor: no puede asumir el coste del desplazamiento. En su comunicado, el club cántabro habla de una decisión “con un dolor inigualable” y califica el viaje como “inasumible para un club de barrio y humilde”.
Según ha contado Cadena SER, la directiva intentó cambiar el partido a sábado para abaratar el viaje y por los compromisos laborales de varias jugadoras, pero la petición no prosperó y el club asegura que trasladó la situación también a la Federación.
La renuncia llega justo después de que el sorteo emparejara al Nueva Montaña con la UD Almería, campeona de su grupo. El club almeriense había explicado que la ida se jugaría en Santander y la vuelta en el Estadio de La Juventud “Emilio Campra”, y que en caso de empate en la eliminatoria ascendería el Almería por su condición de campeón (sin penaltis).
¿Y qué pasa ahora? En la práctica, la retirada deja al Almería con el ascenso en la mano si la renuncia se formaliza en los cauces federativos, pero el propio Diario de Almería apunta que la situación se ha movido entre la incertidumbre y los anuncios de calendario, con la RFEF llegando a fijar fecha para el partido de ida pese al comunicado público del club cántabro.
Lo que sí queda cristalino es el fondo del asunto: en 2026, en el fútbol de mujeres, todavía hay ascensos que se deciden más por cuentas de autobús, hoteles y días libres que por lo que pasa en el césped. Y eso no es “mala suerte”: es un recordatorio incómodo de quién puede competir… y quién se queda fuera cuando el sistema no sostiene a los clubes que lo levantan cada fin de semana.












