Estados Unidos sub-17 abrió su gira de preparación en Japón con una derrota por 5-3 ante la selección japonesa en Chiba. El equipo de Ciara Crinion llegó a ponerse 2-1 con un doblete de Maddie DiMaria, pero Japón cambió el partido tras el descanso con cuatro goles en veinte minutos y dejó el primer amistoso del campamento con una lectura exigente para el conjunto estadounidense.
El partido forma parte de la preparación de Estados Unidos para el Mundial sub-17 femenino de 2026, que se jugará en Marruecos del 17 de octubre al 8 de noviembre. La selección norteamericana venía de clasificarse en el Campeonato sub-17 de Concacaf con pleno de victorias y un balance goleador de 32-0, por lo que el duelo ante Japón ofrecía un contexto competitivo muy distinto: ritmo alto, errores castigados y una segunda parte de máxima exigencia.
DiMaria dio la vuelta al inicio japonés
Japón se adelantó en el minuto 10 por medio de Rara Higuchi, después de una recuperación y una transición rápida por dentro. La respuesta estadounidense llegó casi de inmediato. Maddie DiMaria empató en el 12 tras un servicio de Mia Corona a balón parado y, dos minutos después, volvió a marcar para poner el 2-1 con una acción lanzada por Venina Moodie, Deus Stanislaus y la propia Corona.
Ese tramo explicó lo mejor de Estados Unidos: capacidad para atacar el área, aprovechar la pelota parada y encontrar a DiMaria entre centrales. El problema llegó después, cuando Japón sostuvo más volumen y obligó al equipo estadounidense a defender demasiados metros cerca de su portería.
Japón rompió el partido tras el descanso
La ventaja estadounidense duró hasta el descanso. Mei Hanashiro empató en el 47, Fuki Ito hizo el 3-2 en el 50 y Harura Matsushita amplió la diferencia apenas un minuto después con un golpeo lejano. Hanashiro, de nuevo, firmó el quinto gol japonés en el 67. En el descuento, Mak Whitham redujo la distancia para Estados Unidos tras una asistencia de Loradana Paletta.
El marcador también quedó respaldado por los datos del partido: Japón terminó con 34 remates, 13 a portería y cinco saques de esquina, frente a ocho tiros y cinco disparos entre palos de Estados Unidos. Para una generación que apunta al Mundial sub-17, el amistoso deja una enseñanza clara: competir ante rivales de élite exige sostener concentración, salida de balón y gestión emocional durante los noventa minutos.
Estados Unidos y Japón volverán a medirse el 6 de julio en Japón, 5 de julio en horario estadounidense. Será una segunda oportunidad para ajustar la respuesta defensiva, medir la evolución del grupo y seguir acumulando contexto internacional antes de la cita mundialista de Marruecos.
Fuente oficial: U.S. Soccer.



