La fase final de la Copa de S. M. la Reina de fútbol sala es, por definición, una semana grande: ocho equipos, sede única, televisión en abierto y un título que marca temporada. Este año, además, llega con una conversación incómoda pero necesaria: la acumulación de partidos en 72 horas y, en algunos casos, descansos por debajo de 24 horas entre eliminatorias. A ello se suma un problema práctico que afecta a aficiones y clubes: a 27 de abril, con el primer partido programado para el 1 de mayo, todavía no hay un anuncio público de entradas en los canales habituales. Te lo contamos de la mano de nuestra compañera Andrea Perdiz de «La Maleta de Nere«
Un calendario que aprieta a las jugadoras
La RFEF ha fijado un formato compacto: cuatro cuartos el viernes, dos semifinales el sábado por la mañana y final el domingo por la mañana, en el Pabellón Pau 4 Móstoles Sur.
En lo deportivo, la idea de “todo en un fin de semana” tiene sentido televisivo y de evento. En lo físico, es donde se abre la polémica: a estas alturas de curso, con carga de liga, viajes y plantillas que no siempre pueden rotar con facilidad, el margen de recuperación se vuelve un factor competitivo.
Descansos por debajo de 24 horas: el dato que explica el malestar
Los horarios oficiales confirman que habrá semifinales con menos de un día de descanso para uno de los dos equipos que llegue desde cuartos:
- La Semifinal 2 se juega el sábado a las 10:00 y enfrenta a las ganadoras de los cuartos del 11:00 y 13:30 del viernes. Eso deja a una de las semifinalistas con menos de 23 horas desde su cuarto (13:30) hasta la semifinal (10:00).
- La Semifinal 1 se disputa el sábado a las 12:30 y reúne a las ganadoras de los cuartos de 16:00 y 18:30 del viernes. En el caso del equipo que juegue el viernes a las 18:30, el descanso se reduce a 15 horas y 30 minutos antes de la semifinal.
En una eliminatoria a partido único, esos márgenes importan: recuperación, preparación del partido, tratamiento físico, alimentación y sueño. Y en fútbol sala, donde la intensidad y los duelos son constantes, el riesgo de llegar con menos energía no es un matiz: puede ser decisivo.
Entradas: a cuatro días del inicio, sin información pública clara
El otro foco de crítica es la venta de entradas. En la información oficial de horarios y emisiones se detallan partidos y retransmisiones, pero no se incluye un enlace o calendario de entradas.
Y, al revisar la plataforma general de ticketing de la RFEF, la fase final de futsal no aparece entre los “próximos partidos” destacados en la portada.
No se trata de un detalle menor: con sede única y aforos limitados, muchas aficiones organizan desplazamientos con antelación. La falta de información a pocos días del torneo complica logística, presupuestos y asistencia.
Además, hay precedentes de comunicación más directa en ediciones anteriores: en 2024, por ejemplo, la RFEF publicó una noticia específica para anunciar el inicio de la venta de entradas de la fase final.
Qué pedimos para que la Copa esté a la altura
Desde una mirada periodística y también reivindicativa, hay tres medidas realistas que mejorarían el torneo sin tocar su esencia:
- Garantizar descansos mínimos de 24 horas entre cuartos y semifinales para cualquier equipo. El calendario se puede ajustar con semifinales en franja de tarde o escalonando cuartos.
- Publicar ya (con enlace único) la información de entradas: fecha y hora de salida, precios, cupos si los hubiera y condiciones de acceso.
- Planificar con más margen: si la Copa quiere crecer como evento, necesita certezas para aficiones, medios y clubes (viajes, acreditaciones, horarios y entradas en el mismo paquete informativo).
La Copa de la Reina es un escaparate. Para que lo sea de verdad, debe cuidar lo básico: tiempos de recuperación y acceso del público. El fútbol sala femenino no necesita épica de resistencia; necesita condiciones profesionales.












