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Afganistán vuelve a competir desde el exilio tras el reconocimiento de FIFA

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La selección femenina afgana vuelve a competir desde el exilio con una concentración en Auckland y partidos ante Cook Islands, después de que FIFA concediera elegibilidad internacional al programa Afghan Women United. La noticia tiene una carga deportiva, institucional y humana: 23 futbolistas se han reunido en Nueva Zelanda para seguir reconstruyendo una selección que quedó suspendida de hecho tras el regreso de los talibanes al poder en 2021.

El camino hasta este punto ha sido largo. Tras la prohibición del deporte femenino en Afganistán, varias jugadoras tuvieron que esconderse y salir del país. Trece de ellas se asentaron en Australia, donde han vivido, entrenado y competido durante casi cinco años mientras esperaban volver a representar a su país. La federación afgana no reconoce al equipo femenino, pero FIFA abrió en abril una vía de competición internacional para este grupo de futbolistas refugiadas.

Una selección reconstruida fuera de casa

Fatima Yousufi, portera afincada en Melbourne, y Mona Amini, centrocampista, aparecen como dos de las voces que explican el peso de este regreso. No se trata solo de disputar partidos: para ellas, recuperar la posibilidad de vestir una camiseta nacional significa reconstruir una identidad deportiva que parecía perdida. El equipo ya había dado un paso simbólico meses atrás en el torneo Unite, donde consiguió una victoria ante Libia y volvió a escuchar su himno después de años de ausencia.

La concentración en Auckland también muestra cómo se está articulando el proyecto. Pauline Hamill, entrenadora del grupo, trabaja con futbolistas repartidas entre Australia, Europa y Estados Unidos, con procesos de identificación de talento y ventanas de preparación que buscan dar continuidad real a una selección sin estructura ordinaria en su propio país. La última vez que Afganistán disputó un partido oficial competitivo fue en 2018, un dato que ayuda a medir la dimensión de la interrupción.

Más que un regreso deportivo

La historia tiene un valor especial dentro de la cobertura asiática porque habla de desarrollo en condiciones extremas, de derechos, de representación y de supervivencia institucional. Mientras las mujeres y niñas siguen sin poder practicar deporte libremente en Afganistán, este equipo en el exilio intenta sostener una referencia visible para quienes quedaron dentro del país y para una generación futura que todavía no puede jugar sin miedo.

El reto ahora será convertir esta elegibilidad en calendario, continuidad y reconocimiento competitivo. Afganistán no vuelve desde una estructura estable, sino desde una red dispersa de jugadoras que han defendido su carrera lejos de casa. Precisamente por eso, cada concentración y cada partido tienen un significado mayor: mantienen viva una selección que el contexto político intentó borrar.

Fuente consultada: AP vía iNFOnews.ca.

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